Tomado de la página IPS Cuba

Este proyecto personal de Myrna Padrón marcha paralelo a la iniciativa Casa Tomada Mirarte, un espacio autónomo y comunitario, en su casa de familia, en la barriada de Marianao, donde combina expresiones artísticas y acciones barriales.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Visibilizar las historias de vida y realidades de mujeres cubanas afrodescendientes es el objetivo de una serie de cortos audiovisuales concebida por la activista Myrna Padrón, del proyecto Casa Tomada Mirarte, quien se estrena como realizadora audiovisual.

Este ejercicio, que forma parte de un taller on line sobre realización y edición audiovisual, permitirá ilustrar en materiales de siete minutos varias historias, que responden a su activismo afrofeminista, según reconoció Padrón a la Redacción de IPS Cuba.

La primera cápsula de la serie dedicada a estas mujeres en diferentes ámbitos, explicó, estará dedicada a una madre cubana, su trayectoria, sus relaciones y sus vínculos sociales.

Una segunda, actualmente en proceso de realización, reflejará la vida y obra de Yanet Díaz, conocida como La Faraona,  creadora del primer grupo femenino de rap Instinto, considerado también el que primero subió al escenario en Cuba, en 1996.

“Quizás había otras mujeres haciendo rap en ese momento, pero ellas fueron las primeras que subieron al escenario como grupo”, apuntó.

Una tercera cápsula estaría dedicada a las llamadas jineteras (nombre popular para las prostitutas) de los años 80 y 90, para lo cual ya ha contactado con algunas personas que han accedido a ofrecer sus testimonios.

El propósito de la activista es indagar y visibilizar “qué pasa con esas mujeres,  qué hacen ahora, cómo se sintieron, cuáles fueron sus valoraciones, qué influencias tuvieron en la economía de los años 80 y 90 y qué está pasando en sus vidas después de tantos años”.

Por supuesto, no se trata solo de sus historias, sino que “queremos profundizar en materiales de archivo, el contexto del momento a partir de la prensa, investigaciones a nivel de barrio, entrevistas”, agregó.

Para ello, han contactado con personas en la Biblioteca Nacional José Martí y emisoras de radio, y Padrón aspira a “dar también otras miradas, las de personas que fueron decisoras en ese momento”.

No conforme con ese complejo tema, la novel realizadora tiene en mente un audiovisual dedicado a cuidadoras de personas con Alzheimer o demencia senil.

“Yo fui cuidadora de mis padres con esas dolencias y conozco la dura experiencia del cuidado. Sobre todo hablo en femenino, porque la mayoría de las cuidadoras son mujeres”, destacó.

Además, “va a tener un enfoque diferencial porque, según las investigaciones, esta enfermedad degenerativa está asociada casi siempre a una hipertensión y en la población de origen afrodescendiente la hipertensión es algo bien marcado”.

Por otra parte, “desde el punto de vista económico, las mujeres negras casi nunca tienen la posibilidad de poder pagar a una cuidadora o una enfermera, y deben asumir esa labor. Por eso, defiendo un enfoque diferencial”, comentó la activista.

Influencias

Este proyecto personal de Myrna Padrón marcha paralelo a la iniciativa Casa Tomada Mirarte, un espacio autónomo y comunitario, en su casa de familia, en la barriada de Marianao, donde combina expresiones artísticas y acciones barriales, para educar en el respeto a la diversidad sexual, la identidad de género y el legado afrodescendiente.

“Cuando hago algo de arte o personal, soy Casa Tomada Mirarte, la morada de mi familia, de los amigos, artistas y activistas”, apunta la novel realizadora, quien tiene entre sus paradigmas a predecesoras afrodescendientes del mundo de los audiovisuales.

“Por supuesto se trata de la directora de cine Sara Gómez (1942-1974, reconocida como la primera mujer cubana que dirigió un largometraje de ficción), y Gloria Rolando (1953, realizadora y guionista)”, enfatizó.

“Yo quisiera ser una gran realizadora, me encanta la edición, pero más la realización.  He trabajado por más de cinco años con artistas de la plástica y las artes visuales, como promotora y curadora, y uno va teniendo esas influencias”, agregó.

Sin embargo, sin ser apegada a los ídolos, tiene otros grandes paradigmas: Charles Chaplin, Michael Jackson y el director de cine cubano Enrique Colina, fallecido en octubre pasado.

“Los profesores europeos del taller on line a veces no entienden que usemos un personaje, que habla de una cosa y luego de otra, incluimos una canción asociada a lo que quieres decir, con ese lenguaje chispeante que tienen algunas canciones nuestras. Eso lo hizo magistralmente Colina”, considera.

No sabe exactamente cuándo comenzó esa interés por el audiovisual, pero piensa que mucho antes del taller de realización.

“Creo que desde niña. Nací en una familia muy adulta y prácticamente me crio mi hermana mayor, Rosita, que tenía ya 30 años y siempre fue fanática de la televisión. Entonces, miraba aquellas películas argentinas y mexicanas, que era lo que más se ponía y el programa la Comedia silente”, recuerda.

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